Día 122
Me pediste que callara, que nunca denunciara, pensé que si guardaba silencio me salvaba, tan solo estaba destruyendo mi alma. Pronto a tu puerta llamará la justicia y sabrás que fue aquella niña, que durante años calló pero al fin decidió salvarse de ese dolor. No me interesa si pierdo tu amor, porque tan solo fuiste un enfermo que me gobierno durante años para salvarse de la prisión. Todas las acciones tienen sus consecuencias, así sean malas o buenas; en tu caso es la primera, no me creo esa cara de inocencia. Ahora se que la vida es una ruleta donde cada quien tiene su turno para jugar en ella. Llegó tu turno y ahora estarás detrás de las rejas por todas las víctimas que destruiste su inocencia.