Día 134
Me enseñas que mi prioridad soy yo, que debo tener los pies en el suelo y la mirada en el cielo. Nunca me dejaste, estuviste ahí todo el tiempo solo que la sombra de mi dolor quiso ocultarte para odiarte. Al ver el daño que me causaba, la derrumbaste, corriste abrazarme e hiciste que saliera del hoyo donde el dolor me condenó. Thanks God.