Día 47
Cantos en la noche, para calmar mi angustia; el corazón palpita a mil por hora sintiendo que el peligro está cerca. La ansiedad es como una hiena hambrienta, la depresión como la carcelera de un campo de concentración; miro al cielo y no me basta pido calma para mí alma. Su nombre es temido por los demás pero a mí me da consuelo, enemiga del hombre, mi amiga entrañable; mi única solución cuando entro en desesperación. Esa eres tú querida, muerte. Karma de la vida por no saber ganar esta batalla llorar ya no es una solución, gritar es solo para que la gente tenga como juzgarme, las armas las he perdido y poco a poco lo que por años me ha costado construir. Cada vez quiero huir de este infierno, tomar una cuerda y escalar las barreras de este laberinto , buscar la salida para poder ver qué hay esperanza después del sufrimiento. Comiendo gritos, insultos, humillaciones y dolor; así es como he sobrevivido en este mundo tan caótico, donde vivimos tu y yo. Somos ...